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C LA ORIENTACIÓN DE NUESTROS TEMPLOS Especulaciones sobre una supuesta anomalía
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Es curioso pero resulta que la ermita del Cristo también está desorientada en el mismo sentido, pero aproximadamente unos 17º. En cambio, la des-orientación de la ermita de la Piedad es en sentido inverso, está girada unos 14º hacia el este-sureste. Pero ¿qué sentido tiene preguntarse por eso? Habría que preguntarse primero, ¿por qué la orientación preferible del templo habría de ser la de Este-Oeste y no cualquier otra? Esto sólo se puede entender si explicamos que la religión cristiana tiene mucho que ver con las religiones solares. Sólo después podremos entender el porqué de la orientación particular de nuestros templos. La religión cristiana, como todas las demás religiones terciarias (religiones monoteístas que incorporan conceptos abstractos como la idea filosófica de Dios), además de aportar soluciones teológicas extraídas de la filosofía griega (por ejemplo el milagro de la transustanciación no se puede entender sin la metafísica de Aristóteles), incorpora mitos y ritos litúrgicos de otras religiones anteriores tanto de carácter primario (zoomorfismos: Espíritu Santo en forma de paloma, de pelícano, el Cordero de Dios, el demonio como macho cabrío, etc.), como de carácter secundario (politeísmos -Trinidad- y antropomorfismos -Dios Padre-).
No es casualidad que las dos fiestas más importantes del cristianismo se celebren en los tiempos en los que el sol renace. El solsticio de invierno a partir del cual el sol empieza a renacer lentamente, coincidente con la Navidad, y el equinoccio de primavera, coincidente con la Pascua de Resurrección o Pascua florida, llamada así porque coincide con el renacer de las plantas. La fecha de esta fiesta no es un día fijo, y en realidad tendría que ser fijo porque Jesús si resucitó, como afirman los creyentes, tuvo que haberlo hecho un día determinado, como ocurre con su nacimiento, sin embargo, la fecha de la Pascua de Resurrección es el domingo que sigue a la primera luna llena de primavera (después del equinoccio de primavera), y si ésta aparece en domingo, la Pascua se corre al siguiente domingo, para que no coincida con la pascua judía. Como vemos, el calendario litúrgico es complejo porque intenta compaginar el calendario solar, propio de las culturas agrícolas (que siguen el ciclo de la vegetación y de las estaciones: invierno, primavera, verano, otoño), con el calendario lunar, propio de culturas paleolíticas menos desarrolladas como la cultura primitiva judía, que no era agrícola, sino ganadera y por lo tanto menos dependiente del calendario solar.
Toda esta simbología es también la razón por la que la entrada principal no suele estar en el este, sino en el noroeste, suroeste o simplemente en el oeste, porque el creyente cuando entra en el templo recorre el espacio que va desde la entrada hasta el altar, desde las tinieblas a la luz. Además, el altar mayor recibe los últimos rayos de luz del día, pero también los del amanecer. En él confluyen todas las luces.
Sea como fuere lo cierto es que el templo puede, en efecto, estar desorientado unos grados con alguna intencionalidad. Su posición, creemos, no puede ser arbitraria. Tiene que haber alguna razón. Porque lo mismo ocurre con las ermitas, también han sido giradas unos grados. ¿A qué se puede deber? Existe una posible explicación que habrá que investigar. Como todo el mundo sabe, el sol a lo largo del año no sale exactamente siempre por el mismo punto. Sino que en invierno sale un poco más hacia el sur, y en verano un poco más hacia el norte. Teniendo esto en cuenta lanzamos una hipótesis que habrá que confirmar aunque, de entrada, nos parece poco probable. ¿El giro en la orientación del templo no se deberá a que el constructor quiso orientar el templo justo hacia el lugar hacia el que sale el sol el día del patrono del templo? Es posible pero no parece probable. Porque si nuestra iglesia está dedicada a S. Pedro, que se celebra el día 29 de junio, un poco después del solsticio de verano, entonces efectivamente tendría que estar desorientado hacia el este-noreste como está, porque el sol ya ha pasado el equinoccio de primavera y comienza a salir un poco desviado hacia el norte, pero, sin embargo, pensamos que no debería estar tan desviado. A simple vista la desviación del sol del 21 al 29 es mínima y no nos perece que coincida con los 13º grados que se aprecian en el templo. La hipótesis tampoco se sostiene en apariencia respecto a la ermita del Cristo por la misma razón. Aunque antes del equinoccio de otoño el sol sigue saliendo ligeramente desviado hacia el norte, no puede ser tanta la desviación porque la festividad del Cristo se celebra también muy cerca del equinoccio de otoño. No puede haber una desviación de 17º. Y lo mismo diríamos de la ermita de la Piedad. Aunque coincide en parte con la hipótesis, pues la festividad de la Piedad se celebra en pleno invierno y el sol sale esos día más hacia el sur, sin embargo, nos parece que no puede haber una desviación de 14º. Dejamos que esto lo resuelva alguien que sepa más que nosotros sobre el asunto. Doctores tiene la Iglesia que lo sabrán resolver, se dijo siempre. |
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