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El retablo de San José y Santa Ana es de
estilo barroco churrigueresco, del primer tercio del siglo XVIII. Está
situado enfrente del de la Purísima y es quizá el menos llamativo por ser
quizá el más pequeño y el menos elaborado. También tiene tres calles pero
sólo tiene dos hornacinas. En la superior está Santa Ana, que es la madre de
María, la Virgen, y en la inferior San José y el Niño. Podría ser que este
último en vez de ser San José fuese San Joaquín, el padre de María, pero
aunque es lo más lógico, sin embargo, no lo parece. Habría que verlo
detenidamente y determinar este detalle.
El resto de las calles está adornado con
motivos florales y dorados sobre un fondo azulado que le diferencia del
resto de los retablos. El conjunto está bastante
sucio y no le vendría mal, como al resto de retablos, una limpieza a fondo y
una ligera restauración.
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