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 La noche
anterior las lentejas se dejan a remojo. Esto es opcional pero es
conveniente porque así cuecen antes y no hay que estar tan pendientes de
añadir agua. En una pota apropiada se vierten las lentejas después de
haberlas lavado bien y comprobar que no tienen restos de tierra ni ninguna
semilla en mal estado.
A continuación
se añade la cebolla entera y sin trocear para que no se desarme, sólo se le
quita la capa primera. Se añade también el diente de ajo entero, para
quitarlo al final como la cebolla. Se pone también el perejil picado, las
dos (±) cucharillas de pimentón, el chorro de aceite, el chorizo (opcional)
troceado o no, eso va en gustos, la sal nunca escasa (las lentejas son sosas
por naturaleza) y, al final el agua que las cubra bien.
Se cuecen
lentamente durante aproximadamente una hora o menos, depende de las
lentejas. Se rectifican de agua según van perdiendo y al final se rectifican
de sal. No deben quedar sosas ni demasiado secas.
Al final se
saca la cebolla entera y el ajo, y se tiran.
Se sirven (opcionalmente) con un huevo picado fino por encima o se pueden
tomar con una ensalada de escarola. Pero lo más importante es comerlas con
un vino y una compañía escogidos. Una compañía al que le gusten las lentejas
claro está. Aunque si no, siempre se puede recurrir al dicho:
Hoy al mediodía
le puse lentejas
y al ver que fruncía
y arqueaba las cejas
le dije burlona:
Éstas son lentejas,
si quieres las tomas
y si no las dejas.
Salud. |